¿El amor da la felicidad? ¿El amor? ¿Pero qué amor? ¿El amor hacia los demás? ¿Hacia uno mismo? ¿Y qué felicidad?
¿No dice el refrán que el amor y el dolor son del mismo color? ¿Qué significa estar enamorado?
Roland Barthes decía que el amor se puede medir en función de la espera. Sí, estoy enamorado, porque espero, el otro, ella, la corsaria, la aventurera, la alpinista no espera nunca, ella escala el Kilimanjaro, surca los mares del sur, es insoportable… por eso… a veces, cuando se esta enamorado, se es algo descarado.
¡Voy a llegar tarde! Así le estará bien empleado a mi navegante idiota de los 50 furiosos, pero por desgracia en ese juego siempre se pierde, uno nunca va más allá de la periferia, hagamos lo que hagamos siempre nos encontramos ociosos, exactos y precisos como un vulgar despertador, incluso a veces peor, llegamos antes de tiempo… antes de tiempo, pero al comprender que somos amados, y cuando, delante del muelle aceptamos esa espera de profundidades insondables y aceptamos el vértigo de no hacer pie en las aguas superficiales del puerto, entonces ese mar lúgubre e inmóvil se convierte en un océano de euforia maravillosa, un regazo tierno, y dulce en el cual esperamos confiados e invencibles el regreso del ser amado, y esa espera, se convierte en la más exquisita, y más dichosa de las condiciones.
Por eso estoy aquí, sentado en el muelle... esperando... te... chispita.
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