De un mal día a una pesadilla

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Aun ahora me pregunto... ¿cómo es posible? Cómo un mal día ha podido terminar en esta angustia, esta impotencia y solo una respuesta de mi conciencia... "es que eres tonto"

Con un "no tengas miedo" me hubiese bastado, no super ver la señales y ahora mire dónde mire no hay más que rótulos luminosos iluminando estos oscuros días de invierno. He querido ser cauto y me he quedado tan... tan... corto, por idiota, porque el amor es un salto de fe y fuiste un cobarde.

He estado pendiente del móvil por si recibía  un mensaje tuyo, mensaje que cada vez que veía me daba vida, debí decírtelo, debí decirte cuanto te echaba de menos cada día, las ganas de verte cada mañana, de oírte reir, de tu sonrisa, de tu voz, de ti. Y ahora... ahora me encuentro mirando tu perfil constantemente, solo para ver si estás en linea, sueño que aparece "escribiendo..."  y me llamas cacharritos, ahora que sé lo que querías, lo que necesitabas, que sé que mi miedo te hacia dudar no puedo decírtelo, decir que te echo de menos, que quiero darte tanto, que quiero darte tanto... no puedo, ahora no puedo ser yo, ahora que mis miedos ya no tienen razón de ser... Chispita te echo muchísimo de menos.  

La dichosa espera

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¿El amor da la felicidad? ¿El amor? ¿Pero qué amor? ¿El amor hacia los demás? ¿Hacia uno mismo? ¿Y qué felicidad? 

¿No dice el refrán que el amor y el dolor son del mismo color? ¿Qué significa estar enamorado? 

Roland Barthes decía que el amor se puede medir en función de la espera. Sí, estoy enamorado, porque espero, el otro, ella, la corsaria, la aventurera, la alpinista no espera nunca, ella escala el Kilimanjaro, surca los mares del sur, es insoportable… por eso… a veces, cuando se esta enamorado, se es algo descarado.

¡Voy a llegar tarde! Así le estará bien empleado a mi navegante idiota de los 50 furiosos, pero por desgracia en ese juego siempre se pierde, uno nunca va más allá de la periferia, hagamos lo que hagamos siempre nos encontramos ociosos, exactos y precisos como un vulgar despertador, incluso a veces peor, llegamos antes de tiempo… antes de tiempo, pero al comprender que somos amados, y cuando, delante del muelle aceptamos esa espera de profundidades insondables y aceptamos el vértigo de no hacer pie en las aguas superficiales del puerto, entonces ese mar lúgubre e inmóvil se convierte en un océano de euforia maravillosa, un regazo tierno, y dulce en el cual esperamos confiados e invencibles el regreso del ser amado, y esa espera, se convierte en la más exquisita, y más dichosa de las condiciones.

Por eso estoy aquí, sentado en el muelle... esperando... te... chispita.



Ha pasado solo un día y siento que ha sido una vida

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Como cada día de los últimos meses, te echo de menos, pero hoy más, más porque no te he dado los buenos días, más porque no sé como estás, porque no sé como te ha ido el día y hoy no es como aquellos días en los que te extrañaba en silencio, tonto de mi me callé y ahora he tenido que prometer no decírtelo y así lo haré, no te lo diré, pero quiero que lo sepas. TE HECHO DE MENOS Lo hecho de menos todo contigo, verte, sentirte, hablarte, escucharte... pero te prometí silencio así que hoy consciente de mis errores cayo pero me encantaría decirte tantas cosas. TE HECHO DE MENOS CHISPITA, No te puedes imaginar cuanto.